Bases de datos de consumidores sin acceso a internet

En la era en la que vivimos, donde parámetros concernientes a bases de datos, vienen en siglas y términos que muchos no serían capaces de entender, y se desplazan en sistemas binarios de ceros y unos por los ordenadores de todo el mundo, todavía existen contextos donde las bases de datos tradicionales tienen su cabida.

En ocasiones se trata del perfil del destinatario al que se pretende hacer llegar los productos o servicios: cuando el potencial cliente se le identifica como miembro de la tercera edad, por ejemplo, frecuentemente se considera más oportuno generar acciones de marketing más tradicionales, que no incluyen en su catálogo el email marketing, por ejemplo. Por tanto, en estos casos, las bases de datos tradicionales, o listados de clientes que cuentan en su modo básico, con nombres, direcciones y teléfonos, sirven como herramienta muy efectiva para hacer un envío tradicional de mailing, contando con que este público tiene más oportunidades de leer y atender a un medio físico que a un soporte informático.

No hay que olvidar también que la esencia fundamental del marketing es estudiar la mejor manera de facilitar la venta de un producto, y que para ello hacer llegar un mensaje de manera distinta al resto es, en ocasiones, una técnica de marketing bien entendida. Nunca se sabe cuándo formular una determinada acción off-line, nutrida de bases de datos tradicionales, donde un envío postal no esperado y por definición diferente a lo que se recibe a diario, puede ser el punto de vínculo entre nuestra iniciativa y nuestro próximo cliente.

En otras ocasiones se trata del emisor, donde empresas o iniciativas que pertenecen a gremios no muy vinculados con el desarrollo informático, consideran, por gusto, por tradición, o incluso por desconocimiento, que las mejores acciones para llegar a su público se mueven fuera de la red.

Las buenas técnicas de venta no se circunscriben a un método estándar, nunca lo han hecho. Si algo define una buena acción de venta, es saber leer una necesidad, e identificar correctamente el quién, el cómo y el cuándo, para poder convencer de que las virtudes de un producto o servicio son las indicadas. En cualquier caso, no sería de extrañar que mientras estés leyendo este artículo, suene el teléfono para que alguien, al otro lado de la línea, intente convencerte de los beneficios de cambiar tu línea de móvil, o para ofrecerte una determinada selección de vinos, o para recordarte que la revisión de tu coche se aproxima, para que esta atención genere en ti un impulso de cambio o de compra.

Cuando un potencial cliente se le identifica como miembro de la tercera edad se considera más oportuno generar acciones de marketing tradicionales.

De esta manera, una acción persona a persona, basada en listados de clientes, o en directorios de consumidores adquiridos previamente, sigue teniendo influencia sobre el carácter del público, y es a través de ella, que se consiguen determinados objetivos de venta, que de otra forma, serían más difíciles de conseguir. Por tanto, puede que sea este el momento, donde acciones distintas movilizadas gracias a BBDD entendidas en su criterio más tradicional, sean las que generen la atención que toda empresa está buscando: nunca se sabe…

 

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